miércoles, 4 de junio de 2008

Escrito nº 2: La idea, la composición y el método de compositores del pasado remoto.

Este es mi escrito más extenso y final respecto de la introducción a la opera que quise abordar desde una perspectiva concordante (tal vez no totalmente por ser este el comienzo) con la primera declaración acerca de lo que queríamos hacer de este espacio. Me es necesaria tal extensión en tanto quisiera dar una opinión muy específica y personal, aunque global de lo que me significa una obra, y por añadidura una opera. Una vez haya terminado con este breve ensayo será el momento de dar paso a escritos sobre obras y compositores en particular.

De una opera ¿Qué escucha la mente y qué el alma?
La idea, la composición y el método de compositores del pasado remoto.

¿Quiénes son los compositores de operas del pasado remoto y quienes los del pasado reciente? Es cierto, Para saberlo es preciso hacer una división cronológica, pero antes creo conveniente hacer una diferenciación en base a la percepción que tenemos quienes no estamos en el día a día de la erudición musical, sino que solo podemos proveernos de miradas fugaces y “poco sustentables” que nos hacen enrojecer frente a conocimientos específicos, pero es esto lo que se quiere, es por eso que le otorgo valor a la percepción, ya que se relaciona con las emociones y los sentimientos más que con la erudición, y desde un principio hemos dicho que es ese el enfoque que queremos. Pero no debemos confundir la percepción con el cliché, porque este concepto encierra la forma más superficial del admirar, y también hemos señalado que no estamos a favor de las normas del “buen gusto”, que es precisamente admirar aquello que es comúnmente aceptado, y lo demás dejarlo en una nebulosa esperando a que alguien con más carácter lo acepte o lo rechace, en esto entendamos, no hay ningún riesgo, y por mucho menos pasión.

Para definir a quienes se podría entender como compositores de operas del pasado remoto, tal vez una expresión sea suficiente, son aquellos compositores parte de la leyenda musical clásica. De esta mirada tenemos múltiples perspectivas, podría pasar por una romántica y nostálgica música del idílico mundo de Beethoven (para muchos sinónimo de operas y “música clásica” aún cuando no era clásico y solo compuso una opera, la cual tiene tres versiones y dos de ellas por motivos comerciales), el clasicismo virtuoso y prolífico de Mozart, o la férrea rigurosidad de mi compositor preferido, Wagner. ¿Éstas son percepciones o cliché?

La idea que desencadena la creación de una obra puede llegar a ser de tan improvisto origen, de invasivo proceso en la vida de una persona, así como de incierto epilogo, y de estos 3 momentos (que por cierto pueden ser muchos más) es precisamente la idea aquello que no podemos abordar desde un punto de vista racional ya que cada compositor a tenido un fuego espiritual y mental, que conciente o inconcientemente lo ha hecho edificar la obra como parte de su propia vida, por supuesto quienes la han entendido desde la sublime capacidad de crear del ser humano. Al pensar en las obras inéditas hoy, se puede especular sobre si es el anhelo y el trabajo de una vida, o una forma de expresión emocional, yo creo que para una gran mayoría de artistas y científicos (que a mi parecer es otra forma de decir artista), junto a otros campos de la creación hoy, es la forma en que se quieren hacer conocidos, yo esperaría como un deseo personal que la palabra fuese recordados, ya que en ella hay un dejo nostálgico de buena voluntad, de principios morales y éticos.

Mientras la mente se atribula con la idea de la creación comienza una lucha entre partes, conectadas por melódicas e intangibles armonías y tiempos, piezas de la composición que puestas en relación forman la totalidad de una obra, ya sea una opera, un edificio o un automovil, y en esto Wagner ha sido un paradigma, para comprender ésto debemos pedir a quien lee este escrito escuche tan solo dos operas de él, casi me atrevería a decir que cualquiera de su fecunda obra, la tetralogía que compone el “Anillo de los Nibelungos”, “El Holandés errante”, “Las Hadas”, Tristan e Isolda” o la que su gusto prefiera, y se dará cuenta que aparte de lo común en cuanto a la temática, el oído encontrara tal armonía y entendimiento en los retumbantes cantos de “Las Valkirias” que parecen truenos, como en los lamentos de “Tristan e Isolda” , y esto se lo debemos a la gran capacidad como compositor, facultad que lo hace trascender a una obra particular, y hace que todas las operas sean parte de una sola gran opera, un solo gran mundo, el mundo del mito.

Junto a ello se desarrolla algo que para mi marca una gran diferencia entre una obra y otra, el método, el origen de la palabra en su raíz latina nos dice mucho, Methodus que significa “en camino” o “camino a seguir (metha = en, hodo = camino), y este camino es el trazado directo que señala la idea que ha tenido Purcell, Handel o Mozart. Luego del método en un efímero transito, o prolongado devenir puede transformarse en una sencilla y elegante sonata, una mordaz opera, o una ostentosa sinfonía.

Es por eso que estos tres elementos que he mencionado me merecen tanta importancia, todos ellos significan una sola cosa, pero para cada quien es algo muy distinto.

Ahora bien, acerquémonos a la edad cronológica, y con esto me referiré a un instante en la historia de la humanidad donde tuvo lugar un cambio, desde las escalas jerárquicas de las sociedades, hasta los principios mas solidamente fundados de la moral se remecieron, ese instante para mi es la llamada “revolución industrial”, pero para este ensayo preferiría ocupar el termino creado por Ortega y Gasset “deshumanización”. Como sabemos la revolución industrial es un “conjunto de transformaciones que experimentó la sociedad tras la expansión de la industria”/1 comenzó en Inglaterra entre el siglo XVIII y el XIX, y constituye en mi opinión el fin da la “inocencia de la lejanía” (pintura "El rezo del ángelus") de la clase campesina que vivía en lugares remotos, y que migro a las ciudades donde el hacinamiento brutal, los abusos, la pobreza y la degradación fueron el escenario donde la era de la “leyenda de la música clásica” termino. La era de la maquinaria industrial produjo ese terrible cambio que como ya dije prefiero llamar la deshumanización, lo cual conlleva pensar sobre que es en realidad “la humanidad” no como un concepto sintáctico que refiere la raza del hombre, sino ese conjunto de valores éticos más que morales de la filosofía qcuyo pasado se remonta a simbolos de humanidad como Aristóteles, Sócrates y Séneca, a mi gusto, por sobre todo a éste último.

Epilogo

Todo lo dicho nos ha llevado a un escenario añejo, un mundo pastoral (agrícola si se quiere) en donde el trabajo y la mano están en una relación directa, donde no había un frío hierro productor en serie, ni para los compositores de opera un sintetizador, ecualizador u otros, todo estaba en aquellos seres sobre los cuales no dejo de posar mi fe y admiración ciega, por medio de su inteligencia activada por la idea de una creación fluyeron las operas como “El cazador furtivo”, la “Sonnambula”, “El rey Pastor”, por mencionar algunas de muy diverso origen pero que para mi construyen un mundo común, donde lo que escucha la mente puede ser un cliché o un fragmento de historia, pero lo que escucha el alma es la idea, la composición y su método.